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Estimado Gary,

Siempre me has caído bien. Como jugador admiraba tu carácter, tu pundonor, esas cualidades que te convirtieron en una pieza fundamental del mejor Manchester United de la historia sin tener una calidad excelsa. Siempre me han gustado los jugadores como tú y el hecho de ser una leyenda, menguó en parte mi temor de que esto te viniese grande.

Creo que eso nos pasó un poco a todos. Tras la lógica perplejidad inicial por haberse elegido a un debutante para enderezar la temporada, surgió una corriente ilusionada con tu llegada. Frases como «Neville tiene un gran prestigio en el fútbol británico» o «es un loco del fútbol, un estudioso que apunta maneras» o las socorridas «Era la extensión de Ferguson en el campo» y «Es el segundo de Hodgson en Inglaterra», todas ellas para ocultar tu inexperiencia como técnico, se oyeron mucho por Valencia cuando saltó la noticia de que venías a entrenarnos. En tu presentación reconociste que tú mismo estarías preocupado si un novato llegase al banquillo de un histórico de la Premier y todos pensamos «es valiente, es honesto». En el colmo del autoengaño, incluso llegamos a minimizar el handicap del idioma a base de alabar a tu traductor, un crack que expresa más que todos los entrenadores que hemos tenido en los últimos cuatro años.

Sí, teníamos ganas de que triunfases aquí.

Por todo esto que te explico me duele doblemente lo que está pasando; por mi club por supuesto, pero también por ti. Creo que no sabías lo que hacías cuando aceptaste la oferta de tu amigo Lim. Creo que escuchaste «Valencia CF» y vinieron a tu cabeza aquellos intensos enfrentamientos que tuvimos con vosotros hace ya tantos años, pensaste en un histórico, recordarías aquellas dos finales de Champions… Pensarías seguramente en una plaza cómoda, con un equipo apañado y toda la confianza de tu millonario amigo Lim para hacer tus prácticas. Poca presión y poco o nada que perder (seguir en Champions ya pendía de un hilo). Pero Valencia nunca ha sido una plaza cómoda y mucho menos ahora. Intuyo que en estos dos meses habrás lamentado en más de una ocasión no haberte quedado en Gran Bretaña. Yo lo habría hecho.

El caso es que esto es insostenible Gary. Cogiste un equipo mediocre y sin alma, pero en lugar de revertir la situación has conseguido empeorarla. Casi nadie pensaba seriamente que fueras a ser capaz de lanzar al equipo hacia la Champions, pero tampoco nadie pensaba que acabaríamos recurriendo en la jornada 21 al humor negro para rebajar el miedo a meterse en problemas con los puestos de abajo.

Dices ahora que cuestionar tu trabajo no tiene sentido, que la situación cuando llegaste no era fantástica (maldito adjetivo…) y que en cuatro semanas no puedes hacer milagros. Pero es que no son cuatro semanas Gary, es que ya llevas aquí dos meses y en ese tiempo tu bagaje ha sido lamentable: No has podido contra el Eibar, ni contra el Getafe, ni contra el Rayo, ni contra Las Palmas… Y a pesar de todo lo mejor son los resultados, sí, aunque no te lo creas, porque las 3 victorias (todas en Copa contra Barakaldo y Granada), los 6 empates y las 3 derrotas podrían ser números aceptables para un debutante, pero el juego desplegado sí que es como para desconectar la respiración asistida e irse a descansar en paz al otro barrio. Y si solo tienes en cuenta los números en Liga, la cosa ya se pone pavorosa: 5 puntos de 21. Sí, has logrado hacer bueno al Nuno manager e incluso a Koeman (2 puntos más a estas alturas de campeonato).

Reconócelo, tú mismo estás desconcertado. No sabes por dónde salir. Tranquilo, el primer paso para solucionar cualquier problema en esta vida es aceptarlo. Lo mejor que puedes hacer es pedir disculpas, reconocer que aún no estás preparado, agradecer al club la oportunidad brindada, desearle lo mejor, decir que siempre vas a tener al VCF en tu corazón y acto seguido marcharte.

Ganarías tú, que quedarías como un señor y tal vez con la honestidad y valentía demostrada el mundo del fútbol te permitiría correr un tupido velo sobre estos dos meses, como si solo hubieran sido un mal sueño, brindándote una segunda oportunidad.

Ganaría Lim. Tu amigo y nuestro líder se quitaría un peso enorme de encima evitando el ridículo de despedirte, algo que seguramente alguien ya le ha planteado en este tiempo y si no es así no tardará en ocurrir. Además tendría otra ocasión de demostrar que, además de un crack de las finanzas, futbolísticamente hablando no es más inútil que Juan Soler.

Por último nosotros también ganaríamos. Tendríamos la oportunidad de soñar con que el próximo amigo elegido por Lim sea un entrenador de verdad. No es necesario que sea un crack mediático, bastaría con uno que simplemente conozca el oficio y que consiga a base de lógica y psicología, sin inventar el fútbol, con un juego tal vez tosco y primitivo pero más eficaz, que este equipo gane de vez en cuando a rivales modestos. Podríamos soñar con alguien, en definitiva, capaz de impedir que un equipo de varios cientos de millones de euros acabe bajando a segunda, que es de lo que llevamos camino.

Como ves sería una solución buena para todos, un win-win que no deberías dejar escapar.

Hazlo hoy mismo Gary, o como mucho mañana. Que no te engañe el gol postrero en Riazor. Este punto in extremis no puede maquillar la realidad. Hazlo por nosotros, pero también por ti. Sálvate mientras puedas.